sábado, 5 de octubre de 2013

Antes de adoptar una mascota

Muchos pueden ser los motivos por los que adoptamos a nuestras mascotas. Unos lo harán porque se sienten solos, otros para enseñar a sus hijos valores como el respeto a los demás seres vivos, y otros, incluso por la simple ventaja de tener un fiel amigo que les acompañe en sus caminatas. Solo hay una cosa que, seguro, todos tendremos en común: ese animal nos entregará su corazón, y lo hará de un modo tan absoluto que pocas personas son capaces de emular.




Quienes hemos vivido con animales en algún momento de nuestra vida sabemos que difícilmente se puede encontrar un amor más puro que el que nos profesan nuestras mascotas, y por eso la decisión de adoptar un animal es tan importante.

Compartir tu casa con una preciosa mata de pelo (o de plumas, o de escamas!) puede ser muy fácil y gratificante, pero también debemos saber que tiene sus inconvenientes. Tenemos que ser conscientes de la enorme responsabilidad que eso conlleva, porque no se trata de adquirir un bonito peluche para jugar un tiempo con él y, cuando ya nos hayamos hartado, dejarlo tirado en un rincón. Los animales sufren, igual que nosotros, y se dan cuenta perfectamente de lo que ocurre a su alrededor y de lo que eso despierta dentro de ellos. Porque SÍ, los animales tienen sentimientos, y no me importa que muchos, entre ellos algunos científicos, se ufanen diciendo que no es así. Yo lo veo cada día, y por suerte cada vez hay más estudios que lo corroboran.




Por eso, cuando tomamos la gran decisión de adoptar una mascota, debemos meditarlo muy bien y plantearnos si realmente seremos capaces de afrontar todas las situaciones que se nos pueden presentar, entre ellas:

Una mascota es para toda la vida. O al menos, para toda su vida. Algunas personas se lanzan a comprar o adoptar un animal sin tener en cuenta la esperanza de vida de estos compañeros. Un perro puede llegar a durar alrededor de 15 años; un gato, incluso más de 20; y ya si hablamos de mascotas como los loros, la longevidad puede dispararse hasta los 100 años en algunos casos. A todos se nos puede complicar la vida, eso es inevitable, pero debemos preguntarnos si seremos capaces de hacer lo posible para asegurar el bienestar de nuestro pequeño amigo, sin tirar la toalla al más mínimo inconveniente.

Los animales requieren dinero. Ya sea adoptada o comprada, una mascota necesita de muchos cuidados. Y no solo debemos tener en cuenta el sustento diario, sino que tenemos que estar preparados para el desembolso que puede suponer el veterinario: vacunas, collares anti-parásitos, esterilización, o incluso operaciones inesperadas. ¿Puedes hacer frente a todo esto?

Tu compañero necesita tiempo y cariño. Su felicidad depende de ti. Tú serás su padre o madre y su mejor amigo, por eso necesitarán que le dediques tu atención, siempre el máximo tiempo que sea posible. Te lo agradecerá. Además, si te decantas por un perro, tienes que pensar también si tendrás tiempo para poder sacarle a pasear mínimo tres veces al día, o si al menos podrás disponer de alguien que lo haga en tu lugar. Sino, siempre existe la posibilidad de contratar a alguien para que lo haga.

El problema de las vacaciones. O lo llevamos con nosotros (hay miles de sitios en los que se permiten animales), o siempre se puede optar por la alternativa de la residencia. Pero nunca optéis por la salida fácil, por favor. Todos conocemos esos casos en los que una familia compra un precioso cachorrito y, aunque al principio todo va estupendamente, ese bebé crece, las vacaciones de verano llegan y, como ya no es tan adorable y manejable, deciden que ya no se pueden ocupar de él. Y ahí se queda ese pobre perrito, tirado en medio de una carretera, solo y sin tener a su lado a las únicas personas a las que había querido en su corta vida. Inhumano, ¿no?



Solo debemos pensarlo un poco antes de adoptar. ¿Podremos cumplir estos requisitos? Si no, por favor no lo hagáis. Los animales no son juguetes, son vidas que tienen el mismo valor que la nuestra.